アパレシーダの聖母






1717年。パライバ川の水から小さな聖母マリアの像が泥にまみれて浮かびあがってきます。ある国民全体の信仰の始まりでした。

「我々のアパレシーダの婦人よ!
荘厳で、素晴らしいこの瞬間に
母よ、あなたの前にこの国民の心を開きたいのです。
あなたはこの国民の中に非常に特別な方法で留まろうとお望みになりました。
あなたの前に教会と、
あなたの息子が教会を与えてくださった
この世界の心を開きたいのです。
ブラジルの教会に特別に現れ、贈られましたように、
母そして守護者のように、
真の知恵を持ち、同時に、
子どものような純粋さと、
弱さと苦しみを越えるを内なる信頼を持つすべての魂の模範する者のように。
アパレシーダとして、ブラジルの教会が
あなたを愛し、尊敬し、呼び求めるこの聖地で
マリア!「アヴェ」と唱え、あなたに挨拶します!」


(ヨハネ・パウロ二世の祈り、アパレシーダ大聖堂にて、198074日)




1554年のことでした。ホセ・デ・アンチェタ神父が率いるイエズス会の一団がトゥピ族とグアラニー族という先住民にキリスト教の信仰の宝を布教したいという願いをもってサン・パウロに着きました。彼らはそこで、後に重要な宣教の場となったサン・パウロを建てました。宣教師たちは、罪のあがないの業における、神の母としての役割を強調しながら、とても熱心に聖母マリアへの信仰を教えました。毎日、夕方にはカテケジスが行われ、聖なるロザリオの祈りが唱えられていました。多くの村でロザリオの信心会が広まり、行列やノヴェナ(九日間の祈り)が行われていました。1717年になりました。サン・パウロ領の州知事であったドン・ペドロ・デ・アルメイダはミナス・へライスに向けて旅をしており、パライバの渓谷を通る必要がありました。そこで、州知事と伴の一行の食糧供給のため、地元の漁師にできるだけ多くの魚をもってくるよう頼みました。
 漁師たちの中にはドミンゴ・マルティス、ホァン・アルヴェスとフェリペ・ペドロソがおり、彼らは丸木舟に乗ってパライバ川に向かい、漁を始めました。網を何度も何度も投げましたが、何も釣り上げることはできませんした。彼らは、川に沿って6キロメートルほど舟を進め、とうとうイタグアッスの港に到着ました。再度網を投げましたが、唯一釣り上げることができたのは、頭の欠けた小さな泥まみれの像でした。水に放り投げたとき頭が現れ、受胎の聖母(受胎の婦人)だったことに気がついたのです。漁師たちは、大量の魚とその起こった出来事への驚きと共に家に帰りました。フェリペ・ペドロソは像を約6年の間、自身の家で大切に保管し、1733年には自分の息子に贈りました。彼は小礼拝堂(オラトリオ)を建てさせ、そこに聖母の像を置いたのでした。
 間もなくして素晴らしい奇跡が起こり始め、聖母の評判は自然と広まりました。近隣の町や村から訪れる巡礼者の数は大変増し、イタグアッスの小さな聖堂は彼らを十分に受け入れることできなくなってしまいました。そこで、グアラティングエタ教区の(教皇)代理人モッロ・ドス・コンケイロスにさらに大きい聖堂を建てさせました。聖堂の落成式はアパレシーダの聖母への祈願と共に1745626日に行われました。巡礼者の数は増し続け、その信仰はブラジル全土に広まりました。多くの教会や聖堂がアパレシーダの聖母のために捧げられ、至る所で「母」、そして「守護者」と呼ばれました。1852年には新しい建設がなされ、さらに1888年にも建設がなされました。1904年に像は荘厳に戴冠され、1908年には聖堂は大聖堂(バジリカ・ミノーレ)に高められました。1930616日、教皇ピオ十一世はアパレシーダの聖母がブラジルの守護者であると宣言しました。1946年には現在の大聖堂の建設が開始されました。1967年には、像を川の水から引きあげてから250年が経った記念として教皇パウロ六世は金の薔薇を贈り、それは王座の足元に置かれました。バチカンの聖ペトロ大聖堂よりわずかに小さい現在の大聖堂は、1,98074日、ヨハネ・パウロ二世より聖別されたのです。




Nostra Signora Aparecida


Anno 1717. Dalle acque del fiume Paraíba emerge una statuetta della Vergine ricoperta di fango. È l’inizio della devozione di un intero popolo


«Nostra Signora Aparecida! 
In questo momento così solenne, così eccezionale, 
voglio aprire davanti a voi, o Madre, 
il cuore di questo popolo, 
in mezzo al quale avete voluto dimorare in un modo tanto speciale. 
Desidero aprire davanti a voi 
il cuore della Chiesa e il cuore del mondo 
al quale questa Chiesa fu mandata dal vostro Figlio. 
Desidero aprirvi anche il mio cuore. 
Maria! Io vi saluto e vi dico “Ave”! 
In questo santuario, dove la Chiesa del Brasile vi ama, 
vi venera e vi invoca come Aparecida.
Come a lei rivelata e data in modo particolare! 
Come sua Madre e Patrona! 
Come modello di tutte le anime che possiedono la vera sapienza 
e, nello stesso tempo, la semplicità del bimbo 
e quell’intima fiducia che supera ogni debolezza e ogni sofferenza!».
(Preghiera di Giovanni Paolo II nella Basilica di Aparecida, 4 luglio 1980) 



La storia 


Era il 1554. Un gruppo di gesuiti guidato da padre José de Anchieta arrivò a San Paolo con il desiderio di trasmettere il tesoro della fede cristiana agli indios Tupi e Guaraní. Fondarono San Paolo, che diventò un importante centro di evangelizzazione. I missionari insegnavano con molto fervore la devozione alla Vergine Maria, mettendo in rilievo il ruolo che lei, come Madre di Dio, ha avuto nell’opera della redenzione. Tutti i pomeriggi c’era la catechesi e si pregava il santo rosario. In molti villaggi e città si diffusero le confraternite del rosario, si facevano processioni e novene. 

Arriva il 1717. Il governatore della capitania di San Paolo, don Pedro de Almeida, è in viaggio verso Minas Gerais e deve passare per la Valle del Paraíba. Per l’alimentazione del governatore e della sua comitiva era stato chiesto ai pescatori del posto che portassero la maggior quantità possibile di pesci. 
I pescatori, tra cui Domingo Martins, Juan Alves e Felipe Pedroso, presero le loro canoe, andarono verso il fiume Paraíba e cominciarono a pescare. Lanciarono le reti più e più volte ma non riuscirono a prendere niente. Navigarono per circa sei chilometri lungo il fiume, fino al porto di Itaguassú. Buttarono di nuovo le reti ma l’unica cosa che presero fu una statuetta ricoperta di fango e senza la testa. Quando la ributtarono in acqua apparve la sua testa e scoprirono che era l’immagine di Nostra Signora della Concezione. I pescatori tornarono a casa con una grande quantità di pesci e molto sorpresi da quanto era accaduto. Felipe Pedroso conservò l’immagine a casa sua per circa sei anni e nel 1733 la regalò a suo figlio. Questi fece costruire un oratorio e vi pose l’immagine della Vergine. 

Presto cominciarono ad accadere prodigi straordinari e la fama della Vergine si diffuse spontaneamente. Il numero di pellegrini che venivano dai villaggi vicini era molto cresciuto e la piccola cappella di Itaguassú non era più sufficiente a contenerli. Così il vicario della parrocchia di Guaratinguetá fece costruire una cappella più grande nel Morro dos Coqueiros. Il tempio fu inaugurato il 26 giugno del 1745 con l’invocazione di Nostra Signora Aparecida. Il numero di pellegrini continuò ad aumentare e la devozione si estese in tutto il Brasile. Molte chiese e cappelle vennero dedicate a Nostra Signora Aparecida e ovunque era invocata come Madre e Patrona. Nel 1852 venne fatta una nuova costruzione e nel 1888 un’altra ancora. Nel 1904 l’immagine fu solennemente incoronata e nel 1908 il tempio fu elevato a Basilica minore. Il 16 giugno del 1930 papa Pio XI dichiarò Nostra Signora Aparecida patrona del Brasile. Nel 1946 ebbe inizio la costruzione dell’attuale Basilica. Nel 1967, per commemorare i 250 anni del rinvenimento dell’immagine nelle acque del fiume, papa Paolo VI inviò una rosa d’oro che fu posta ai piedi del trono. Il 4 luglio del 1980, l’attuale Basilica, che ha dimensioni appena inferiori a quelle di San Pietro in Vaticano, fu consacrata da Giovanni Paolo II. 




Nuestra Señora de Aparecida


Esta es la hermosa historia del Santuario de Nuestra Señora Aparecida. Historia que como todos los acontecimientos divinos nace de modo muy sencillo: el hallazgo de una imagen rota de la virgen por unos pescadores. 

Nos encontramos hoy en el Santuario de Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, situado en el estado de Sâo Paulo, al suroeste de esta nación sudamericana. Santuario que es conocido como "Capital de la fe" y también "Capital mariana del país".

Para conocer la historia de este importante santuario mariano vayamos unos años atrás, unos quinientos años. Estamos en el nacimiento de Sâo Paulo. Es el año 1554. Un grupo de jesuitas dirigidos por el P. José de Anchieta llegan con el deseo de transmitir el tesoro de nuestra fe cristiana a los indios Tupis y Guaranis. Fundan la ciudad y ésta se convierte en un importante centro de evangelización. 

Los misioneros inculcaban con mucho celo la devoción a María Santísima, poniendo de relieve el papel que Ella, como Madre de Dios, realizó en la obra de la redención. Todas las tardes se tenía la catequesis y se rezaba el santo rosario. En muchas aldeas y villas existían las célebres cofradías del rosario, se hacían procesiones y se realizaban novenas de preparación a las fiestas religiosas.

Así, bajo la protección y el cuidado de María se sigue desarrollando la historia de Brasil. Llega el año 1717. El gobernador de la capitanía de Sâo Paulo, Don Pedro de Almeida, está haciendo un viaje hacia Minas Gerais siguiendo el camino del Valle del Paraíba. Para la alimentación del gobernador y su comitiva habían pedido a los pescadores del lugar que reunieran la mayor cantidad de peces que pudieran.

Los pescadores, entre los que estaban Domingo Martins, Juan Alves y Felipe Pedroso, tomaron sus canoas, se dirigieron al Río Paraíba y comenzaron a trabajar llenos de entusiasmo. Lanzaban las redes una y otra vez pero era inútil. No conseguían pescar nada. Navegaron unos seis kilómetros río arriba, hacia el puerto de Itaguassú. Echaron nuevamente las redes y lo único que sacaron fue una figura de cerámica, cubierta de barro y sin cabeza. Al lanzarlas nuevamente apareció la cabeza y descubrieron que se trataba de la imagen de Nuestra Señora de la Concepción. Después de esto obtuvieron una gran cantidad de peces. Los pescadores regresaron a sus casas felices de haber conseguido una pesca tan maravillosa y muy admirados por lo que había ocurrido.

Felipe Pedroso conservó esta imagen en su casa, junto a Lorenzo de Sá por unos seis años. Luego se fue a vivir a Ponte Alta donde permaneció unos nueve años y pasado este tiempo marchó a vivir a Itaguassú, donde había encontrado la imagen. En 1733 Felipe regaló la imagen a su hijo Atanasio Pedroso. Atanasio hizo construir un oratorio y colocó la imagen de la Virgen sobre el -así llamado - altar de Paus. En este oratorio se reunía todos los sábados con su familia y un grupo de vecinos para cantar la tercera parte del rosario y alabar a la Santísima Virgen.

Pronto comenzaron a suceder prodigios extraordinarios y la fama de la Virgen empezó a correrse espontáneamente. El número de peregrinos que venían de los poblados cercanos creció mucho y la capillita de Itaguassú ya era insuficiente.

Entonces el P. José Alves, vicario de la parroquia de Guaratinguetá mandó construir una capilla más grande en el Morro de los Coqueiros, que estaba más cerca de la parroquia. El templo se inauguró el 26 de julio de 1745 bajo la invocación de Nuestra Señora Aparecida y dos años después surgió en torno a él un pequeño poblado.

El número de peregrinos siguió creciendo de modo extraordinario y la devoción se extendió por todo Brasil. Muy pronto comenzaron a dedicarse capillas e Iglesias a nuestra Señora Aparecida y por todas partes era invocada como Madre y Patrona.

En 1852 se hizo una nueva construcción y más tarde otra en 1888. En 1904 la imagen fue solemnemente coronada y 1908 el templo fue elevado a la categoría de Basílica menor. El 16 de junio de 1930 el Papa Pío XI declaró a Nuestra Señora Aparecida Patrona del Brasil. En 1946 se comenzó la construcción de la actual Basílica y el 4 de junio de 1980 fue consagrada por el santo Padre Juan Pablo II.

Esta es la hermosa historia del Santuario de Nuestra Señora Aparecida. Historia que como todos los acontecimientos divinos nace de modo muy sencillo: el hallazgo de una imagen rota de la virgen por unos pescadores.

¿Qué buscaban esos primeros pescadores cuando hicieron la capillita de Itaguassú? ¿Qué buscaban los innumerables peregrinos de los siglos XVIII y XIX? ¿Qué podemos encontrar nosotros, habitantes del moderno siglo XX e iniciadores del tercer milenio? ¡Nosotros, que estamos inmersos en un mundo maravillado por los avances científicos y tecnológicos! ¡Nosotros, que recibimos el bombardeo de una cultura que propone como máximo ideal el consumismo y la comodidad! ¡Nosotros, que asistimos al mismo tiempo al espectáculo de una sociedad llena de injusticias sociales, una sociedad en la que muchos de nuestros hermanos son despreciados y abandonados en su miseria espiritual y material! ¿Qué podemos encontrar nosotros en Nuestra Señora aparecida?

La respuesta nos la dio el Papa Juan Pablo II cuando consagró esta Basílica: "¿Que buscaban los antiguos peregrinos? ¿Qué buscan los peregrinos de hoy? Aquéllo mismo que buscaban en el día, más o menos remoto, del bautismo: la fe y los medios para alimentarla. Buscan los sacramentos de la Iglesia, sobre todo la reconciliación con Dios y el alimento eucarístico. Y vuelven reconfortados y agradecidos con la Señora, Madre de Dios y Madre nuestra."